Está matriz fue desarrollada por la Universidad del Rosario para explicar el Mercadeo Relacional; sin embargo, es útil para aplicarlo al análisis transaccional desarrollado por el Dr. Berne cuyas metas se identifican como: (a) La consciencia o capacidad de distinguir la realidad de la fantasía interna proyectada sobre lo que me pasa o lo que sucede, (b) La espontaneidad o capacidad de expresar mis propios pensamientos, sentimientos y necesidades y de actuar en consecuencia, viviendo para si, (c) La intimidad o capacidad de abrirme al otro, estar próximo, cercano y ser auténtico con el otro con reciprocidad, y (d) La ética o capacidad de elegir actuar en cada contexto respetando los propios valores asumidos.
Berne considera que existen tres estados o personalidades: Yo Padre, Yo Adulto y Yo Niño. En el estado del Yo Padre, nuestra conducta será guiada por opiniones, creencias y juicios. En el estado del Yo Adulto, nuestra conducta será determinada por el pensamiento, la lógica, los datos que provienen de la realidad. La conducta del estado del Yo Niño está regida por nuestros sentimientos, deseos y nuestras necesidades biológicas y psicológicas.
Algunas personas, al haber crecido bajo ese tipo de autoridad férrea, la siguen viendo y proyectando en los demás, se sienten presionados por los demás, pero la presión viene principalmente de su propio padre crítico. Son personas que se sienten desaprobadas. La voz de su padre crítico es tan rápida al criticar a su niño interno que el adulto no la oye, simplemente empieza a sentirse mal. Vive en un diálogo interno entre ese criticón (que le da la orden de hacerlo mejor la próxima vez) y el niño atormentado hasta que el adulto interviene como árbitro a poner orden. Si esa persona no tuviera su propio padre crítico fuerte, el padre fuerte de afuera no le haría sentirse tan mal.
En la zona de relaciones de la matriz estratégica debería manifestarse el Yo adulto. Por esta razón algunas personas nunca dejan de ser sapos o ranas encantadas. En el modelo de intervención propugnado por Berne, el objetivo es entender y modificar los aspectos inadecuados de la personalidad: exclusiones y contaminaciones, aprender a no implicarse en juegos, rackets y colección de cupones, ubicarse en una posición existencial saludable; de esta manera, cobrará conciencia de su guion para poder optar por un estilo de vida con autonomía, resultante de la conciencia, la espontaneidad y la intimidad. Ésta es la concepción de la llamada Escuela Clásica.
Las decisiones adoptadas en la infancia con una intensa emotividad, son la causa principal de que la persona no llegue a sitio alguno aún empleando mucha energía. Así es como se produce un estancamiento, un punto muerto, que se resuelve empleando diversas técnicas, varias de ellas de estilo gestáltico y psicodramático. Esta es la escuela conocida como de Redecisión.



