lunes, 25 de agosto de 2014

Efecto del centésimo mono

Mucho tiempo atrás, en un pueblo lejano en Japón, había un mono llamado Emo. Los monos en esa época solían comer las manzanas sucias en el piso de jardines llenos de polvo. Un día, por error, Emo lavó la manzana en el estanque antes de comerla. A partir de entonces lavaba cada manzana que iba comer. El mensaje pasó de Emo a un segundo mono y luego a un tercero y así sucesivamente. Muchos monos empezaron a lavar las manzanas antes de comerlas. Después de algún tiempo, algunos monos vecinos de otros pueblos también comenzaron a lavar las manzanas antes de comer. 

El día en que el centésimo mono lavó una manzana y se lo comió, se observó un extraño fenómeno en todo el país: todos los monos empezaron a lavar las manzanas antes de comerlas. Por lo tanto, en esa zona la masa crítica fue de 100. Una vez que se alcanzó la masa crítica, la información se propagó como un reguero de pólvora por todos y cada uno de los monos y todos empezaron a lavar las manzanas antes de comerlas.

Lo siento, por favor, perdóname, te amo, gracias!

lunes, 18 de agosto de 2014

sábado, 16 de agosto de 2014

8 tips contra la negatividad

La negatividad es normal, y en ciertos casos (como explico en el vídeo) incluso deseable, pero en exceso es claramente dañina para nosotros: deteriora nuestra salud, empeora nuestro rendimiento en el trabajo, perjudica nuestras relaciones con otras personas y, en definitiva, nos hace infelices.

El problema es que nuestro cerebro tiende a la negatividad. Por ello, las experiencias negativas tienen un mayor impacto en nosotros que las positivas y se graban con más fuerza en nuestra memoria. Si queremos cambiar esta situación, no queda otra que trabajar para ser más positivos. 

Cómo reacondicionar nuestro cerebro aplicando 8 sencillas prácticas, para tener una mente más positiva (y a su vez menos negativa) y que, gracias a ello, podamos disfrutar de una vida mejor. 

1.- Eliminar la queja ya que esta potencia el efecto negativo de cualquier situación. Para ello se debe evitar la queja en voz alta y cortar los pensamientos negativos tomando conciencia de lo que esta pasando, pasando la página o distrayendo la atención hacia otra cosa.

2.- Alejarse de la gente negativa porque el estado de animo se contagia.

3.- Neutraliza los detonantes de negatividad. Cada quien debe detectar cuales son las cosas que te hacen entrar en esos estados de animo.

4.- Rodeate de gente positiva.

5.- Potencia los detonantes de positividad. Todo aquello que te hace sentir y pensar mas positivo.

6.- Celebra lo bueno. Agradece y revive lo bueno a diario. Entrena tu cerebro.

7.-  Haz algo positivo por alguien más. Agradece o  haz sentir bien a alguien con un cumplido.

8.-  Centra tu atención en lo positivo. Los problemas son tan grandes o pequeños como nosotros mismos los hagamos con nuestros pensamientos. Resta atención a los problemas
 

viernes, 15 de agosto de 2014

El enojo

El enojo es una expresión violenta de mal carácter, por lo general se trata de una manifestación con la cual se expresa un fuerte desagrado o indignación. Constituye una actitud antisocial, ya que comúnmente se dirige contra otras personas y afecta las relaciones interpersonales. 

El enojo puede ser pasajero o persistente; puede tratarse de una experiencia esporádica o accidental; o por el contrario, de un hábito arraigado en personas iracundas o coléricas. También es posible que alguien guarde un enojo interior y oculto, y que mostrará un enojo manifiesto y explosivo, que se expresará en agresividad, maltrato y ofensas. 

El enojo resulta perjudicial para quien lo experimenta, porque el que se enoja pierde la paz y el gozo. Le afecta su salud física, se ofusca la razón; no soluciona nada, por el contrario todo lo empeora. El enojo surge por tener el hábito del enojo muy arraigado. Probablemente desde niño no hubo corrección en cuanto a las explosiones de ira y éstas se hicieron hábito. Ahora es preciso desarraigarlas mediante una disciplina transformadora del carácter. 

También puede derivar por tener conflictos interiores no solucionados. Cuando interiormente se está malhumorado o disgustado, cuando se tiene mala conciencia porque las acciones han sido injustas, cuando se guardan resentimientos o rencor contra alguien, cuando se está molesto por alguna contrariedad, preocupado por algún problema, presionado por alguna situación, amargado por alguna circunstancia se es más propenso al enojo y a tratar mal a los demás. 

Es fundamental solucionar debidamente los problemas interiores para no reaccionar mal contra otros, nadie tiene derecho a dar maltrato a los demás. Por el maltrato que alguien recibió de otros. Las personas con quienes se convive también pueden tener su mal carácter y muchas veces tratan agresivamente; entonces alguien puede sentirse tentado a reaccionar mal y a manifestar enojo, es decir, a devolver mal por mal. Si me gritan, grito; si me ofenden, ofendo; si me agreden, agredo. Es importante poder reconocer la presión especial de esos momentos para no reaccionar negativamente. 

El enojo constituye una pasión desordenada, una emoción enfermiza que es fuente de ofensas, contiendas y toda clase de maldad. Atenta contra el prójimo, pero la más afectada es la persona iracunda.

 La otra cara de la moneda es esta: 

La forma natural e instintiva de expresar el enojo es responder de manera agresiva. El enojo es una respuesta natural que se adapta a las amenazas, e inspira sentimientos intensos, con frecuencia agresivos, y conductas que nos permiten luchar y defendernos cuando nos sentimos atacados. Por lo tanto, para sobrevivir es necesario un determinado grado de enojo. Las personas utilizan una diversidad de procesos conscientes e inconscientes para lidiar con sus sentimientos de enojo. Las tres reacciones principales son expresar, reprimir y calmarse. 

Expresar sus sentimientos de enojo con firmeza pero sin agresividad es la manera más sana de expresar el enojo. Para hacerlo, debe aprender cómo dejar en claro cuáles son sus necesidades y cómo realizarlas sin lastimar a otros. Ser firme no significa ser prepotente ni exigente; significa respetarse a sí mismo y a los demás.

Otra manera de abordar esta reacción consiste en reprimir el enojo y después convertirlo o redirigirlo. Esto sucede cuando usted contiene su enojo, deja de pensar en ello y en cambio se concentra en hacer algo positivo. El objetivo es inhibir o reprimir su enojo y convertirlo en una conducta mucho más constructiva. El peligro en este tipo de respuesta es que no le permite exteriorizar su enojo, pudiendo quedarse en su fuero interno. El enojo que queda en su fuero interno puede causar hipertensión, presión arterial elevada o depresión.

El enojo no expresado puede generar otros problemas. Puede conducir a expresiones de ira patológica como por ejemplo, conducta pasiva-agresiva (desquitarse con las personas indirectamente, sin decirles el motivo, en lugar de hacerlo de frente) o una actitud cínica y hostil duradera. Las personas que están constantemente menospreciando a los demás, criticando todo y haciendo comentarios cínicos, no han aprendido a expresar su enojo de manera constructiva. No es sorprendente entonces, encontrar que éstas no tienen la probabilidad de establecer relaciones exitosas.

Por último, puede calmarse interiormente. Esto significa no sólo controlar su conducta externa sino también controlar sus respuestas internas, siguiendo los pasos para reducir su ritmo cardíaco, calmarse y dejar que los sentimientos pasen.

La lógica vence a la ira, porque la ira, incluso cuando es justificada, puede volverse rápidamente irracional. Por lo tanto, use la lógica fría para usted. Recuerde que el mundo no está en contra suyo, usted simplemente está experimentando algunos de los malos momentos de la vida cotidiana. Haga esto cada vez que sienta que la ira le está quitando lo mejor de sí. Esto ayudará a tener una perspectiva más equilibrada.

Las personas enojadas tienden a exigir justicia, valoración, acuerdo entre las partes y disposición para hacer las cosas a su manera. Todos deseamos estas cosas y nos sentimos lastimados y desilusionados cuando no las obtenemos; pero las personas enojadas las exigen y cuando sus exigencias no se cumplen, su desilusión se transforma en ira. 

Como parte de su reestructuración cognitiva, las personas enojadas deben tomar conciencia de su naturaleza exigente y convertir sus expectativas en deseos. En otras palabras, decir "me gustaría" algo es más sano que decir "exijo" o "debo tener" algo. Cuando no puede obtener lo que desea, experimentará reacciones normales: frustración, desilusión, dolor, pero no ira. Algunas personas usan su ira como una forma de evitar sentirse heridas, pero eso no significa que el dolor desaparezca.

Usted decide.

jueves, 14 de agosto de 2014

El Picador de Piedra

Cuenta la leyenda que un humilde picador de piedra vivía resignado en su pobreza, aunque siempre anhelaba con deseo convertirse en un hombre rico y poderoso. Un buen día expresó en voz alta su deseo y cuál fue su sorpresa cuando vio que éste se había hecho realidad: se había convertido en un rico mercader.

Esto le hizo muy feliz hasta el día que conoció a un hombre aún más rico y poderoso que él. Entonces pidió de nuevo ser así y su deseo le fue también concedido. Al poco tiempo se cercioró de que debido a su condición se había creado muchos enemigos y sintió miedo.

Cuando vio cómo un feroz samurai resolvía las divergencias con sus enemigos, pensó que el manejo magistral de un arte de combate le garantizaría la paz y la indestructibilidad. Así que quiso convertirse en un respetado samurai y así fue.

Sin embargo, aún siendo un temido guerrero, sus enemigos habían aumentado en número y peligrosidad. Un día se sorprendió mirando al sol desde la seguridad de la ventana de su casa y pensó: "él si que es superior, ya que nadie puede hacerle daño y siempre está por encima de todas las cosas. ¡ Quiero ser el sol !".

Cuando logró su propósito, tuvo la mala suerte de que una nube se interpuso en su camino entorpeciendo su visión y pensó que la nube era realmente poderosa y así era como realmente le gustaría ser.

Así, se convirtió en nube, pero al ver cómo el viento le arrastraba con su fuerza, la desilusión fue insoportable. Entonces decidió que quería ser viento. Cuando fue viento, observó que aunque soplaba con gran fuerza a una roca, ésta no se movía y pensó: ¡ ella sí que es realmente fuerte: quiero ser una roca ! Al convertirse en roca se sintió invencible porque creía que no existía nada más fuerte que él en todo el universo.

Pero cuál fue su sorpresa al ver que apareció un picador de piedra que tallaba la roca y empezaba a darle la forma que quería pese a su contraria voluntad. Esto le hizo reflexionar y le llevó a pensar que, en definitiva, su condición inicial no era tan mala y que deseaba de nuevo volver a ser el picador de piedra que era en un principio.

martes, 12 de agosto de 2014

La fábula del bambú

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles!

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.

En la vida cotidiana, queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. También es necesario entender, que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.

Foto de Villavicencio.
“Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… quizá sólo estés echando raíces…”